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martes, 30 de agosto de 2011

Turquía: el final de toda una época

El general Necdet Özel, Jefe del Estado Mayor, saluda al Presidente de la República

Pablo Gómez

Turquía ha sido testigo en las últimas semanas de pequeños pero revolucionarios cambios que han transformado por completo el balance de poder entre civiles y militares, y que han abierto el camino a la democratización de sus fuerzas armadas.

Que las relaciones entre el poder civil y el militar en Turquía están cambiando es un hecho ya incontestable, y que ese balance de fuerzas está tendiendo hacia la democratización de instituciones fuertemente arraigadas desde la fundación de la República como el ejército, también se hace cada día más evidente.

A la imagen que dejaba a principios de mes el primer ministro turco, presidiendo por primera vez en solitario la reunión del Consejo Supremo Militar de Turquía (YAŞ) -habitualmente copresidido por el jefe del Estado Mayor-, se sumaba pocos días antes (a finales de julio) la dimisión en bloque de toda la cúpula mayor de las Fuerzas Armadas Turcas (TSK), un gesto sin precedentes que además de evidenciar el malestar de la "vieja guardia" del ejército turco con la creciente imposición de las instituciones del poder civil -incluido el judicial- sobre el militar.

La dimisión de los cuatro grandes generales de las TSK escenificaba lo que parecía más bien una rabieta pero también la impotencia de un poder militar (Turquía tiene el segundo mayor ejército de la OTAN, sólo superado por Estados Unidos) que ha visto cómo se ha acabado la época en que impunemente ponía y quitaba gobiernos a su antojo o directamente se rebelaba en golpes de estado, de los que Turquía tristemente ha conocido varios a lo largo de su historia. A ello hay que añadir las investigaciones aún en marcha sobre varias tramas golpistas o pseudo-golpistas en las que los militares aparecían relacionados con organizaciones criminales o con elementos ultra-nacionalistas, un complejo entramado cuya existencia no supone una novedad para el pueblo turco -que durante años llamó a esas oscuras relaciones el "Estado Profundo"- pero sí el que un gobierno elegido democráticamente las haya sacado por primera vez a la luz, poniendo nombres y apellidos a sus miembros, llevándolos ante la justicia, y juzgándolos en tribunales no militares.

Aunque algunas personas y en especial ciertos medios afines al kemalismo más recalcitrante insistan en la teoría de la conspiración y en la idea de que el gobierno de Erdoğan lo que busca es poder someter a los militares -a los que muchos consideran como los "guardianes" del estado laico en Turquía-, lo cierto es que la evidencia de las pruebas es abrumadora, que Turquía se acerca cada vez más a los estándares de una democracia occidental, y que el apoyo a la acción del gobierno se plasma con cada nueva mayoría que consigue el partido AKP en las urnas, donde el recurso al miedo mediante aquella pretendida "iranización" que supuestamente quería imponer Erdoğan en Turquía hace tiempo que quedó desfasado, cuando no descalificado por los mismos hechos tras casi una década de gobierno del AKP.

Otro de esos pequeños momentos históricos que quizás por su aparente normalidad pueden haber pasado desapercibidos para el gran público, pero que en Turquía han supuesto toda una revolución, se producía precisamente el martes cuando el recién nombrado Jefe del Estado Mayor, el general Necdet Özel, ofrecía sus saludos y felicitaciones al jefe del Estado, el presidente de la República Abdullah Gül, con ocasión del Día de la Victoria (Zafer Bayramı, en turco), que conmemora la batalla final (30 de agosto de 1922) en la que Turquía ganó su independencia de las potencias europeas tras la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial, y que curiosamente este año coincidió con el inicio de las celebraciones por el fin del mes sagrado del Ramadán, dando todo un doble significado a la jornada.

La escena, en la que el general Özel aparecía saludando respetuosamente al presidente turco, tuvo una especial importancia porque esta es la primera ocasión en la historia de Turquía en la que es el Presidente de la República -máximo representante del poder civil y democrático- el que recibe esos saludos y felicitaciones; hasta ahora, cada 30 de agosto era el Jefe del Estado Mayor quien recibía los saludos tanto del Presidente como del resto de autoridades. La imagen de este año refuerza el papel del presidente turco -en tanto que es el jefe del Estado- como "comandante en jefe" del ejército, tal y como establece la constitución, y por tanto de la preponderancia del poder civil sobre el militar.

Adiós al e-memorándum del ejército

Pero los pequeños aunque importantes cambios "revolucionarios" de las últimas semanas no se han quedado ahí. El Estado Mayor suprimía el lunes de su página web oficial un comunicado emitido el 27 de abril de 2007, conocido popularmente como el "e-memorándum".

El documento, que dicho así puede decir poco, quizás revele toda su importancia si se menciona que desató lo que en Turquía es conocido popularmente como el "golpe virtual". En ese comunicado oficial el ejército hablaba de la designación de Abdullah Gül como nuevo Presidente de la República porque su esposa se cubría la cabeza con el tradicional pañuelo islámico, algo que nunca había ocurrido y que los sectores más estrictamente laicos consideraban como todo un desafío a la rigurosa tradición laica del país euroasiático. Además de oponerse a la elección de Gül como presidente, la cúpula militar hacía toda una serie de demandas al gobierno que mucho recordaban al llamado "golpe post-moderno", que en 1998 acabó con el gobierno de coalición de la primera ministra Tansu Çiller y Necmettin Erbakan cuando los militares amenazaron con sacar los tanques a la calle sin el gobierno no dimitía en bloque.

La diferencia entre lo que ocurrió en 1998 y lo que pasó en 2007 fue que en esta ocasión el gobierno encabezado por Erdoğan -que por entonces aún cumplía su primer mandato tras su victoria electoral en 2002- rechazó el documento y las exigencias del ejército argumentando que los ciudadanos habían hablado en las urnas. No obstante, y por si quedaba alguna duda, el gobierno turco convocó poco después elecciones anticipadas, y en julio de 2007 el partido de Erdoğan no sólo renovaba su victoria sino que además se hacía con la mayoría absoluta, acallando las voces dentro y fuera del ejército que argumentaban que iba en contra de los deseos de una mayoría de ciudadanos turcos. Poco después el nuevo parlamento elegía a Abdullah Gül como nuevo presidente, ya sin tantas polémicas ni manifiestos.


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lunes, 28 de febrero de 2011

La muerte de Necmettin Erbakan cierra una era de la política turca


Necmettin Erbakan, ex primer ministro turco y padre del islamismo político en Turquía, fallecía ayer domingo en un hospital de Ankara a la edad de 85 años tras una larga enfermedad, conmocionando a toda la clase política del país.

Erbakan había sido hospitalizado el pasado 3 de enero en el hospital Güven de Ankara diagnosticado de vasculitis, donde estaba recibiendo desde entonces tratamiento. Según un comunicado emitido el domingo por los responsables del hospital, el ex primer ministro falleció a consecuencia de un fallo cardíaco a las 11:40 de la mañana (hora turca).

Su muerte se produce, paradójicamente, justo un día antes del aniversario de su salida obligada del poder, cuando el 28 de febrero de 1997 el ejército forzó el fin de su gobierno y le apartó de la política por sus ideas islamistas.

A medida que la noticia fue difundida por los medios, miles de sus seguidores del que llamaban cariñosamente como "Erbakan Hoca" o "Maestro Erbakan" se concentraron frente al hospital y la sede del Partido de la Felicidad (SP), del que era presidente, donde se encontraban su hijo Fatih Erbakan y el ex presidente del SP Recai Kutan. Responsables del partido y familiares informaron que Erbakan sería enterrado mañana martes en Estambul tras un funeral en la Mezquita Fatih de la ciudad. Su familia rechazó la propuesta del gobierno para que se le fuera oficiada una ceremonia oficial en la Asamblea Nacional Turca, un honor reservado para los primeros ministros, cargo que Erbakan ejerció entre 1996 y 1997.

"Él estaba en contra de ceremonias ostentosas. Pedía una modesta", comentó a los periodistas Oğuzhan Asiltürk, uno de los responsables del SP. "Su último mensaje fue: 'Trabajad duro. Si no trabajais duro, nunca podréis salvar este país' ", aseguró Asiltürk, quien acompañó a Erbakan en sus últimos días.

Nacido en 1926 en la ciudad turca de Sinop, en la costa del Mar Negro, Erbakan emergió en la escena política turca en 1970 con su manifiesto titulado "Milli Görüş" (Visión Nacional) y la fundación del Milli Nizam Partisi (Partido del Orden Nacional). Un año más tarde su partido fue prohibido, tras lo cual fundaría el Milli Selamet Partisi (Partido de Salvación Nacional).
 
Tras el cruento golpe militar de 1980, al igual que muchos líderes políticos de la época Erbakan fue apartado de la política entre 1980 y 1987. Cuando la prohibición fue abolida en 1987, fue elegido como líder del Refah Partisi (Partido del Bienestar), con quien ganaría en 1995 las elecciones generales en Turquía con un gobierno de coalición, convirtiéndose en primer ministro en 1996. Sin embargo el 28 de febrero la cúpula militar, molesta con la ideología islamista de Erbakan, lanzaba un ultimátum a su gobierno y el primer ministro era apartado junto con otros líderes políticos de nuevo de la política turca, en la que se le prohibió participar durante cinco años. Tras su regreso a la política, recientemente Erbakan era elegido como presidente del Saadet Partisi (Partido de la Felicidad) en un congreso celebrado en Ankara. 

La muerte de Erbakan ha conmocionado Turquía, no tanto por su influencia (el Saadet Partisi cosechó poco más del 2% de los votos en las últimas elecciones) sino por la influencia que ejerció a lo largo de muchos años en la escena política turca, tanto en sus seguidores como en sus detractores.
 
El actual primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, quien fue en sus primeros años miembro del Refah Partisi -aunque acabó distanciándose profundamente de Erbakan y de su ideología islamista-, aunció ayer la cancelación de un viaje previsto a Bruselas para asistir a sus funerales y calificó al ex primer ministro como "un excelente ejemplo para las jóvenes generaciones". Por su parte el Presidente de la República, Abdullah Gül, mostró su conmoción por la pérdida de un "hombre de Estado". También mostró su tristeza por la muerte de Erbakan el ex presidente turco Süleyman Demirel, pese a que éste apoyó el pronunciamiento militar que obligó a Erbakan a abandonar la política en 1997.

lunes, 1 de marzo de 2010

Decenas de miles de turcos protestan en el aniversario del 28-F


Decenas de miles de personas de todas las ideologías se manifestaron este domingo en toda Turquía en el aniversario del llamado "golpe postmoderno" del 28 de febrero 1997, en el que el ejército turco envió un ultimatum al gobierno exigiéndole su renuncia.

Muchos de los manifestantes se reunieron el domingo en Estambul para protestar en el 13º aniversario del golpe de 1997, cuando el ejército obligó a dimitir al gobierno del primer ministro Erbakan por considerarlo demasiado islamista. "Los autores del golpe deberían ser juzgados", "Nunca más" o "Di basta a los golpes de estado" fueron algunos de los eslóganes que podían leerse en las pancartas que portaban los manifestantes.

"Cuánto hemos sufrido con los golpes de estado... Dios no quiera que haya otro, el país no podría volver a levantarse... Esto ya no es izquierda contra derecha, se trata del pueblo turco", comentaba uno de los asistentes a la protesta.

De hecho el eslogan de la manifestación decía "hombro con hombro, plantamos cara a los golpes de estado", en referencia a esa unión de la gente contra las intervenciones militares del pasado al margen de su ideología. "Se trata de una reacción común de diferentes ideologías contra los golpes de estado y los intentos de golpes de estado", comentaba una socióloga. "Ese eslogan simboliza la reación de todos los sectores de la población, no sólo izquierda, derecha o religiosos, sino todo el mundo. Y está ocurriendo aquí. Aquí no se está poniendo por delante la identidad de nadie", comentaba uno de los organizadores de la protesta, que tuvo lugar en el distrito europeo de Beyoğlu.

A poca distancia de allí, en el distrito de Beyazıt (en pleno casco histórico de la ciudad), se desarrolló otra protesta en la que los manifestantes aprovecharon el aniversario del golpe para recordar las restricciones religiosas que existen desde entonces, especialmente en cuanto al uso del velo islámico.

"Cuando la gente pueda ir a la universidad llevando su velo islámico, sabré que ese período se ha acabado", comentaba Elvan Yılmaz, una estudiante de la Universidad del Bósforo de Estambul, que viste el tradicional pañuelo en la cabeza pero que se ve obligada a quitárselo para asistir a la universidad. Como ella, muchas mujeres que visten el tradicional velo islámico en Turquía (más del 60% de las mujeres turcas lo usan) se ven obligadas a quitárselo o a ocultarlo bajo pelucas en instituciones públicas, bajo pena de ser rechazadas. Muchas otras simplemente renuncian a los estudios universitarios o se van a estudiar a otros países al verse obligadas a elegir entre sus creencias personales y su deseo de cursar una carrera.

El golpe no triunfó

Preguntado el sábado por los periodistas, el vice primer ministro turco Cemil Çiçek comentaba que aunque los autores del golpe del 28-F aseguraron que sus tesis durarían 1.000 años, ni siquiera habían durado diez. "Por fortuna se ha acabado. No hay vuelta atrás para Turquía. Turquía ha dado pasos de gigante en términos de democracia, aunque aún sigue habiendo deficiencias. El proceso de integración con la UE estará lejos mientras estas deficiencias existan", comentó Çiçek.

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