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jueves, 11 de noviembre de 2010

Ağca asegura que fue el Vaticano quien le encargó matar a Juan Pablo II



Mehmet Ali Ağca, el hombre que intentó asesinar al Papa Juan Pablo II en 1981 en plena plaza del Vaticano, acusó el martes en unas declaraciones en exclusiva hechas a la televisión pública turca TRT a la propia cúpula vaticana de estar detrás del intento de magnicidio.

Ağca, que cumplió condena durante 19 años en una prisión italiana por el atentado contra el Papa el 13 de mayo de 1981, y posteriormente fue trasladado a la prisión turca de Sincan (Ankara) para cumplir condena por el asesinato de un periodista, salió en libertad el 18 de enero de 2010. En unas declaraciones exclusivas hechas esta semana al canal público de televisión TRT, no dudó en señalar al entonces secretario de Estado del Vaticano, Agustino Casaroli, como el cerebro que ordenó el asesinato del papa polaco.

"Definitivamente, el gobierno del Vaticano estuvo detrás del intento de asesinato. El cardenal Agustino Casaroli, el segundo hombre en el Vaticano, decidió esto", dijo Ağca en referencia al considerado como "primer ministro" dentró de la cúpula vaticana. Casaroli supuestamente habría dado la orden de ejecución a través de un agente vaticano que Ağca llama el "padre Michele".

"Hice prácticas para el ataque junto con el padre Michele y otro agente del Vaticano. Me reuní varias veces con él, e incluso fuimos a la Plaza de San Pedro para planear el atentado", afirmó Ağca, que indicó que le pagaron unos 50.000 dólares de la época por hacerlo. Además el ex miembro del grupo ultraderechista turco "Lobos Grises" dijo que ni la CIA ni el KGB ni ningún otro poder externo conspiró contra el Papa, aunque afirma que se urdió la idea de un complot búlgaro-soviético para desviar la atención de los verdaderos autores del atentado y ayudar al desprestigio y hundimiento de la Unión Soviética.

Ağca declaró también durante su entrevista con la televisión pública turca que durante la visita que Juan Pablo II le realizó en diciembre de 1983 a la prisión italiana donde estaba encarcelado, el Papa no le preguntó nada sobre por qué había intentado asesinarle o quién estaba detrás del atentado, porque según él Karol Wojtyla "sabía muy bien que el Vaticano estaba detrás de ello".

martes, 19 de enero de 2010

Ali Ağca sale de prisión


Mehmet Ali Ağca, conocido por ser el hombre que disparó contra el Papa Juan Pablo II, salió este lunes de prisión tras pasar 29 años en la cárcel entre una enorme expectación por parte de la prensa, ante la que aseguró ser "Jesucristo reencarnado" y proclamó el próximo fin del mundo.

Ağca, que vestía un traje azul y estaba acompañado por su abogado y su hermano Adnan Ağca, apareció ante los medios a las 9:15 de la mañana hora turca (8:15 hora peninsular española) y pareció contento de ser el centro de atención de la prensa, ante la que levantó su puño a modo de saludo. Decenas de reporteros, fotógrafos y cámaras de televisión le esperaban en el exterior de la Prisión de Sincan desde primera hora de la mañana. Fue su hermano, quien portaba una copia de la famosa portada de la revista "Time" en la que aparece el difunto Juan Pablo II entrevistándose con él en la cárcel, el que entregó una carta a los medios en la que Ağca se autoproclamaba el "mensajero divino de Dios".

"No hay ninguna trinidad", repetía tres veces en su escrito. "Dios es único. Yo no soy Dios. Yo no soy el hijo de Dios. Soy el Cristo eterno, la misma palabra divina encarnada y reencarnada. Soy el supremo sirviente de Dios en todo el universo. Yo proclamo el fin del mundo. Será destruído en este siglo... Todo ser humano morirá", fueron algunas de las palabras del hombre que pasó 19 años en una prisión italiana por el atentado frustrado contra el Papa Juan Pablo II en 1981, y seguidamente cumplió otros 10 en una cárcel turca por el asesinato del periodista turco de izquierdas Abdi İpekçi en 1979.

Tras su salida de prisión, Ağca se trasladó a un hospital militar donde un exámen médico que duró varias horas confirmó que no podrá realizar el servicio militar. Fuera, los ciudadanos de Ankara se mostraban enojados a causa de los tremendos atascos que su presencia causaba en la ciudad. "¿Por qué tiene tanta atención? ¿Acaso es una estrella o un héroe?", se quejaba un conductor.

Mucho se ha especulado acerca de si la insistencia de Ağca -que tiene 52 años- de proclamarse el "nuevo mesías" es producto de la locura o de un afán de notoriedad. Su abogado asegura que tantos años en prisión le han causado un transtorno psicológico, y de hecho según su informe médico sufre un desorden anti-social de la personalidad. Pero ya se especula con que el hombre que intentó acabar con la vida de Juan Pablo II ha pedido 5 millones de dólares a todo aquel que quiera entrevistarle y conocer su historia (él jamás dejó claro quién estaba detrás del atentado), y su familia planea ganar al menos 50 millones de dólares sólo en derechos de televisión, series, entrevistas, documentales y libros.

No en vano tras finalizar su examen médico, Ağca se dirigió al Hotel Sheraton de Ankara (de cinco estrellas), donde pasará un tiempo hasta decidir cuál será su próximo paso. Aunque antes de salir de prisión ya proclamó su intención de visitar la tumba de Juan Pablo II y entrevistarse con el nuevo pontífice Benedicto XVI, el gobierno italiano se ha apresurado a anunciar que no concederá ningún visado a Ağca para entrar en el país, y ha pedido al resto de países incluídos en la zona de libre tránsito Shengen que hagan lo mismo. Pero cabe esperar que Ağca no se de por vencido, y que ésta no sea la última vez que oigamos hablar de él.

lunes, 11 de enero de 2010

Ali Ağca saldrá de prisión en enero


Mehmet Ali Ağca, el hombre que disparó en 1981 contra el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, saldrá de la prisión turca en la que permanecía recluído en pocos días después de haber cumplido la sentencia que tenía pendiente, lo que ha causado preocupación en la sociedad turca, donde muchos lo consideran un perturbado mental.

Ağca, que pasó 19 años en una prisión italiana por el atentado frustrado contra el Papa Juan Pablo II en 1981, y posteriormente cumplió otros 10 en una cárcel turca por el asesinato del periodista turco de izquierdas Abdi İpekçi en 1979, será puesto en libertad el próximo 18 de enero tras haber cumplido su condena legalmente en la prisión de Sincan (Ankara).

En unas declaraciones hechas a la prensa recientemente, Ağca -que aseguró haber recibido ofertas para escribir un libro o participar en películas y programas de televisión- declaró que cuando sea puesto en libertad le gustaría viajar al Vaticano para reunirse con el Papa Benedicto XVI, aunque sin concretar una fecha.

Ya en mayo del año pasado Ağca afirmó que cuando cumpliese su condena le gustaría convertirse al cristianismo en una ceremonia de bautismo en el Vaticano, y según su abogado además de reunirse con el nuevo Papa pretende visitar también la tumba del difunto Papa Juan Pablo II.

El 13 de mayo de 1981, Ağca disparó e hirió gravemente al Papa Juan Pablo II en el Vaticano; tras ser encarcelado, fue el propio Juan Pablo II ya recuperado quien en 1983 le visitó en la prisión donde se encontraba y le perdonó. Desde entonces las declaraciones de este hombre, a quien algunos acusan de ser un peligroso terrorista y otros de ser simplemente un lunático transtornado, se han caracterizado por su excentricidad.

jueves, 30 de noviembre de 2006

Pero... ¿a qué vino el Papa a Turquía?


Pablo Gómez

Mañana finaliza (¡¡al fin!!, dirán muchos habitantes de Istanbul hartos de los cortes de tráfico...) la visita del Papa Benedicto a la República de Turquía, una visita que ha durado 4 días y que empezó tensa, continuó con desorbitadas medidas de seguridad, y finalizó con el popular e "histórico" acto del Papa rezando 1 minuto en la Mezquita Azul de Istanbul, después de visitar lo que un día fuera Iglesia de Santa Sofía, después transformada en mezquita bajo el dominio otomano y convertida finalmente en museo por Atatürk en 1935.

La pregunta que uno puede hacerse después de estos días, y cuya contestación en parte ya alumbro con la fotografía que acompaña a estas líneas, es... ¿Para qué vino el Papa a Turquía? ¿Fue para entrevistarse con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan? ¿Para apoyar la candidatura de Turquía a la UE? ¿Fue para impulsar la convivencia con el Islam? ¿Acaso pretendía acallar las críticas tras sus polémicas alusiones a Mahoma en septiembre de este mismo año?... Para contestar a esta pregunta, es necesario hacer un pequeño ejercicio detectivesco de búsqueda, principalmente de lo que se ha dicho y se ha hecho por parte del Papa, y por último de qué es lo que ha ocurrido durante estos últimos 4 días. Y haciéndolo, la respuesta que parece clara es que el Papa ha venido a reunirse con las principales confesiones cristianas de este lado de Europa, y principalmente con el patriarca ortodoxo Bartolomeo I, con quien aparece en la foto. En un momento de escasez de vocaciones, y en que los fieles salen a la desbandada hartos de escándalos sexuales y excesos de todo tipo en el seno de la Iglesia Católica, los desaires y aires de grandeza de otros tiempos no son convenientes y hace tiempo que desde Roma se está buscando un acercamiento con las distintas iglesias cristianas, y sobre todo con la Iglesia Ortodoxa. El papado lleva algún tiempo embarcado en la idea de que Europa es una unidad cristiana de destino en lo universal, y para eso hay que buscar aliados aquí y allá en un tiempo en que la credibilidad propia se escapa a golpe de escándalo mediático.

Ante esto, alguien puede preguntarse: "¿pero no apoyo el Papa la candidatura de Turquía a la UE cuando se entrevistó el martes pasado con Erdogan?". Pues mire usted: sí, pero no, o según cómo se mire o según cómo me lo pregunte y a quién le conteste... Porque poco después de que el primer ministro turco dijera esto el Vaticano se apresuró a decir "nosotros no tenemos poder político para decidir eso..." (que bueno sería que se lo creyesen de verdad). Vamos, un "renuncio" en toda regla, que se dice coloquialmente. Y es que el Vaticano (respaldado por la derecha democristiana europea) lleva años proclamando que Europa es un club por y para cristianos, y no hay más que hablar. Y por mucho que algunos quieran pintar a Joseph Ratzinger de progresista y reformador (como se dijo también en su día de Juan Pablo II), uno es lo que es con sotana papal o sin ella, y el historial de Ratzinger no es para pensar en grandes cambios y menos en este sentido. Así, en una entrevista en 2004 para la revista Le Figaro, Ratzinger dijo que Turquía era un país musulmán por herencia y por población, y que por tanto debiera mirar hacia alguna asociación de países islámicos en vez de a la Unión Europea, que tenía raíces cristianas; para rematar la faena (algo que ya en Ratisbona demostró que se le daba bien...), añadió que Turquía siempre había estado "en contraste permanente con Europa", y que vincularla a Europa sería un error... Pero dicho esto, el antiguo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (lo que era la Santa Inquisición, para entendernos todos...) sabía bien cuando llegó el martes a Turquía que metía el pié en agua ya calentada, y no quería salir escaldado y cojo. No es la primera contradicción de Ratzinger, cuyos allegados han tenido que corregirle más de una vez, pero a buen seguro que este estricto y conservador teólogo ha tenido que morderse en más de una ocasión la lengua antes y durante la visita a Turquía, para no decir lo que pensaba realmente. No nos llamemos a engaño: puede que Benedicto XVI crea en la necesidad del diálogo interreligioso (aunque sólo sea por el utilitarismo pragmático de "la unión hace la fuerza"), pero siempre desde la óptica cristiana, y en varias ocasiones ha mirado al Islam no como una religión igual sino como una doctrina equivocada que -además- no tiene cabida en Europa. Cuando pronunció aquellas palabras en Alemania citando al emperador bizantino Manuel II, lo hizo en el contexto que lo hizo y con un sentido bien claro (demostrando, por cierto, un desconocimiento total del Islam y de lo que dice el Corán...); y de nuevo tuvieron que ser sus correligionarios desde el Vaticano -no él, que siempre se ha negado a disculparse abiertamente- los que tuvieron que corregirle alegando que había sido "malinterpretado"

Pero mejor olvidemos las andanzas y contradicciones de Benedicto, que al fin y al cabo no es más que un exponente más de los prejuicios y el desconocimento que aún se tiene en parte de Europa con respecto a Turquía. Y es que para gran parte del núcleo más duro de la Europa tradicional, la entrada de Turquía en la UE supone un problema y hace despertar una vorágine de los más ancestrales temores: no tanto porque la población musulmana en la UE pasaría de ser del 5% al 20% (no olvidemos que la población de Turquía supone cerca del 18% de la población total actual de la UE), sino porque se covertiría en el segundo país en población después de Alemania, con los correspondientes votos en el Parlamento Europeo y una economía en pleno auge con una pirámide poblacional muy joven en una Europa que se muere de vieja a pasos agigantados... Y eso asusta -y mucho- a algunos. Pero para muchos otros políticos de la vieja Europa, todas estas cuestiones no hacen de Turquía un problema sino una gran oportunidad para el futuro del continente, y una gran prueba de ello es que la respuesta de la UE ante la negativa de Ankara a levantar el bloqueo a la república griega del Sur de Chipre, una de tantas exigencias de la UE para la candidatura turca (Turquía pide un "quid pro quo": que a cambio se haga lo mismo con la república turca del Norte de la isla), ha sido mucho más suave de lo esperado y de lo que pedían algunos políticos, principalmente en Alemania y Francia: una muestra más del interés real de una mayoría de la UE por Turquía, que ha hecho que el órdago a la grande lanzado estos días se haya quedado en un pequeño "inpass" de espera -otro de tantos- y poco más que meras recomendaciones. No hay que olvidar sin embargo dos aspectos de este tira y afloja que desde hace años mantienen la UE y Turquía en sus negociaciones para la adhesión: uno es el peso, no mayor pero sí más evidente conforme avanza el proceso, que alcanzan los partidarios (la Europa más tradicional) de una Turquía "eternamente candidata", mantenida como socio comercial preferente con ciertos acuerdos aduaneros pero sin llegar a integrarse de pleno en la Unión Europea; otro es el hartazgo de cada vez más turcos ante las continuas exigencias y peticiones de la UE, que está llevando a un afloramiento -igualmente quizá más evidente conforme avanza la integración de Turquía en la Unión- de las viejas ideologías de ultraderecha e islamistas en un país de tradicción laica como Turquía, partidarias unas de un mayor aislacionismo cultural y político de la UE, y otras de un mayor acercamiento al Este: dos movimientos con los que los gobernantes turcos tienen también que lidiar, con consecuencias si fueran a más nada deseables ni para la UE ni para Turquía. Y en Bruselas esto se sabe. De ahí que la tensión de la cuerda no se pueda mantener por mucho más rato.

No quisiera acabar estas líneas sin destacar un aspecto fundamental de la visita del Papa, y es la absoluta NORMALIDAD (hasta desinterés, diría yo) para el turco medio de a pie. Para la inmensa mayoría de los turcos la visita del Papa no ha sido más que una curiosidad de periódicos y noticiarios, una visita de otro líder religioso más en un país de mayoría musulmana pero con numerosas minorías cristianas y judías que conviven sin problemas. Especialmente para los conductores del casi siempre caótico tráfico de Istanbul, habrán sido un tremendo fastidio y un motivo de queja los exagerados cortes de calles en torno a la zona turística de Sultanahmet, y las medidas de seguridad extremas en torno al Papa. Es además de obligación decir aquí que las manifestaciones habidas contra el Papa no representan para nada ni el sentimiento ni la actitud mayoritaria de los turcos: una manifestación de 10.000 personas (20.000 según otras agencias) en una ciudad de casi 15 millones de almas es un símbolo de normalidad y de convivencia democrática, tan normal como tantas de todo signo y condición ocurren a diario en nuestras ciudades; los convocantes, seguidores del Partido de la Felicidad (un partido islamista, de escasa implantación en Turquía) anunciaron que juntarían a 100.000 personas para protestar contra la visita del Papa: no sólo no lo consiguieron, sino que aprovecharon para pedir entre otras cosas la restauración de Santa Sofía como Mezquita, un anacronismo sin sentido que habrá arrancado más de una sonrisa a muchos turcos... Muchas agencias y medios de comunicación en España han presentado esta manifestación casi anecdótica como si de una muestra mayoritaria del sentimiento del pueblo turco se tratara, y nada más lejos de la realidad. Por desgracia, la parcialidad y la rapidez con la que muchas veces se informa -o nos informamos- puede dar lugar a que se difundan ideas como esta.

Algo bueno hay que sacar de esta visita, y es que Turquía ha estado (para bien y para mal) durante toda la semana en la primera plana de la prensa española. Y eso, para quien de verdad quiera saber algo más de ese país, siempre es bueno. Para los turcos, mientras tanto... Mañana será otro día.


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miércoles, 29 de noviembre de 2006

¿Qué fue lo que dijo el Papa?

12/09/2006: Benedicto XVI afirma que la 'yijad' va "contra Dios" e invita al islam al diálogo

AGENCIAS - Ratisbona (Alemania)
 
En un discurso pronunciado esta tarde en la Universidad alemana de Ratisbona, Benedicto XVI ha condenado el integrismo religioso, ha considerado que la yijad o guerra santa del islam, que ciertos sectores musulmanes usan para justificar el terrorismo, está "contra Dios" y que defender la fe con la violencia es una cosa "irracional". El Papa ha subrayado las contradicciones entre el islam moderado y el fanático, ha invitado a un diálogo entre religiones y entre culturas y ha advertido de que las "culturas profundamente religiosas" -en velada referencia al mundo islámico- ven en la exclusión de Dios, cada vez más asentada en Occidente, "un ataque" a sus convicciones más íntimas. Ante esa situación, el Papa se ha mostrado convencido de que es "necesario y urgente" un "verdadero" diálogo entre culturas y entre religiones para reencontrar el equilibrio entre una fe no reñida con la razón. El Pontífice ha hecho estas declaraciones en su discurso ante representantes de la ciencia en el Aula Magna de la universidad de la que fue vicerrector y en la enseñó Dogmática entre 1969 y 1971. Ante más de 1.500 personas, ha recordado sus tiempos de profesor en Ratisbona y ha mostrado su satisfacción por poder impartir de nuevo una "lección", en la que ha hablado de la relación entre fe y razón, de cómo llegar a Dios mediante la razón, de las religiones, de como afrontar la difusión de la fe y de como el cristianismo ha creado Europa y sigue siendo su base.

El Papa teólogo ha citado a varios escritores para reflexionar sobre fe y razón en las diferentes religiones y la difusión de fe, deteniéndose especialmente en el islam, resaltando sus contradicciones. Recurriendo a un diálogo entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo (1391) con un persa, el Papa ha dicho que el mandatario decía a su interlocutor que en Mahoma sólo se veían "cosas malas e inhumanas, como su orden de difundir la fe usando la espada", mientras que el Corán proclama "ninguna obligación en las cosas de la fe". Recordando las palabras del emperador, el Papa ha señalado que la violencia está en contraposición con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. "Dios no se complace con la sangre, actuar contra la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma y no del cuerpo. Quien quiere llevar a alguno a la fe necesita hablar bien y razonar correctamente y no usar la violencia y la amenaza", ha afirmado el Papa, para agregar que para convencer a una persona no es necesario disponer de "instrumentos para atacarla ni de otros medios con los que se la pueda amenazar de muerte". Sobre las referencias al islam y una cita a Mahoma, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, ha dicho que el Papa sólo ha querido poner un ejemplo y que en ningún momento ha querido dar la interpretación de que el islam sea violento, aunque dentro de él haya posiciones que lo son.

martes, 28 de noviembre de 2006

Visita del Papa Benedicto XVI a Turquía


El Papa llega a Turquía para buscar diálogo cristiano-musulmán

ANKARA (Reuters) - El Papa Benedicto XVI llegó el martes a Turquía para una visita de cuatro días en la que espera que sus llamamientos al entendimiento entre las religiones calmen la ira por sus recientes comentarios, considerados aquí como un insulto al islam. El primer ministro, Tayyip Erdogan, le recibió al bajar del avión y luego tuvo un breve encuentro con él antes de partir para la cumbre de la OTAN que se celebra hoy en Riga, capital de Estonia. Había un fuerte despliegue de seguridad para la primera visita del Pontífice alemán a un país musulmán, con tiradores en los tejados de la terminal de llegadas y soldados en el aeropuerto. Unos 3.000 agentes patrullaban la capital turca para evitar cualquier protesta. "El alcance de esta visita es el diálogo, la hermandad, un compromiso para el entendimiento entre culturas, entre religiones, para la reconciliación", dijo a los periodistas a bordo de su avión antes de despegar de Roma. Benedicto XVI indignó a musulmanes de todo el mundo en septiembre con una conferencia en la que usó una cita que parecía describir al islam como una religión irracional contaminada con la violencia. Después expresó su pesar por el dolor causado por sus comentarios, pero no llegó a pedir unas disculpas completas. Unos 50 funcionarios llevaron a cabo una protesta pacífica en el Directorio de Asuntos Religiosos, donde el Papa se reunirá con el principal alto cargo religioso del país. Turquía es un país de mayoría musulmana pero oficialmente secular. "No estamos en contra de su visita, pero viene aquí después de insultar al islam", declaró uno de los manifestantes, Ufuk Erdem. "Puede visitar nuestro país cuando quiera, pero sin insultar nuestro honor".

REPERCUSIONES

La visita del líder espiritual de los 1.100 millones de católicos del mundo iba a ser principalmente un acontecimiento católico, pero ha adquirido otras repercusiones, como las relaciones entre Occidente y el islam, entre los católicos y los musulmanes y las aspiraciones turcas a entrar en la Unión Europea. Más de 20.000 manifestantes musulmanes se concentraron el domingo en Estambul contra el viaje cantando "Papa no vengas", pero Benedicto XVI dijo que espera encontrar una buena acogida. "El diálogo tiene muchas dimensiones: entre las culturas, entre la cristiandad y el islam, el diálogo con nuestros hermanos cristianos, y sobre todo con la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla, y desde luego hacia un mejor entendimiento entre todos", aseguró. La mayoría de los turcos parecen indiferentes a su visita, pero la seguridad será muy extrema ya que se prevén protestas por parte de pequeños pero ruidosos grupos minoritarios de islamistas y nacionalistas radicales. Tras reunirse en Ankara con el presidente de la República, Ahmet Necdet Sezer, el Papa visitará un lugar cercano al puerto del Egeo de Izmir donde se cree que vivió y murió la Virgen María. El foco principal de su viaje serán las conversaciones sobre la unidad cristiana con el Patriarca Bartolomé, el líder espiritual en Estambul de los 250 millones de cristianos ortodoxos del mundo. Pero en un gesto a los musulmanes, Benedicto XVI también visitará la famosa Mezquita Azul de Estambul.
 
El Papa estima que Turquía es un "puente" entre religiones y apoya su entrada en la UE

La visita de Benedicto XVI contribuirá a "la paz mundial", según el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan

AGENCIAS ANKARA

El Papa Benedicto XVI ha trasladado hoy al primer ministro turco, Recep Tayiip Erdogan, su opinión de que Turquía es un "puente" entre religiones y ha apoyado su futuro ingreso en la Unión Europea (UE), durante el breve encuentro que ambos han mantenido en el aeropuerto de Ankara. "Quise venir a Turquía porque Turquía se ha convertido en un puente entre religiones. Es un país democrático, islámico y un puente. Quería venir a Turquía desde que soy Papa porque amo su cultura. Quiero reiterar la solidaridad entre culturas", ha señalado el Santo Padre. En la entrevista de unos 20 minutos que ambos han mantenido en la Sala VIP del aeropuerto internacional de Esenboga, en Ankara, justo después de la llegada del Pontífice pasadas las 13:00 hora local (una hora menos en la España peninsular), el Papa se ha expresado en italiano y Erdogan le ha escuchado atentamente con la ayuda de una traductora. Mientras, Erdogan ha expresado a Su Santidad "su felicidad" por verle en Turquía, agregando que su visita tenía lugar en un momento "muy importante", en referencia a la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones que el Gobierno de Ankara patrocina junto al de Madrid y que se presentará en la sede de la ONU en Nueva York el próximo mes. En una rueda de prensa posterior, el primer ministro ha declarado que se había excusado ante el Papa por no poder atenderle durante más tiempo, ya que después de recibirle ha partido a la cumbre de la OTAN que comienza hoy mismo en Riga (Letonia). Temor a un atentado La visita del Papa Benedicto XVI a Turquía contribuirá a "la paz mundial", ha recalcado el primer ministro turco tres meses después de la polémica desatada por una disertación del Sumo Pontífice sobre el islam. "Sabemos por nuestros trabajos en favor de una Alianza de Civilizaciones que esta visita, a la que concedemos importancia, contribuye a la paz mundial", ha añadido durante una reunión del grupo parlamentario de su Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP). El primer ministro ha asegurado que el pueblo turco dará muestras de la "hospitalidad" propia de Turquía y ha lamentado las recientes manifestaciones hostiles a la visita del pontífice, a cuyos organizadores ha calificado de grupos marginales que muestran ser estrechos de miras. "Estas actitudes no tienen cabida en nuestra civilización", ha alegado. "Somos de una religión que cree en todos los profetas", ha dicho. "Amamos, reconocemos y respetamos a todos los profetas como respetamos al nuestro" y "lo que dicen los demás no nos interesa", ha sentenciado.

El Papa calma tensiones a su llegada a Turquía

ANKARA (Reuters)

El Papa Benedicto XVI respaldó el martes la candidatura de Ankara a entrar en la Unión Europea y dijo que el Islam era una religión pacífica, según el primer ministro turco, en un intento por suavizar las tensiones sobre sus opiniones en su visita a Turquía, de mayoritariamente musulmana. Benedicto XVI fue recibido en una alfombra roja a su llegada a Turquía y saludado por el primer ministro turco, Tayyip Erdogan, al bajar del avión, una muestra de afecto del líder que en un principio dijo que estaba demasiado ocupado para recibir al Pontífice de 79 años. Erdogan mantuvo un corto encuentro con él sobre el diálogo entre religiones y culturas. Antes de ser elegido Papa, el entonces cardenal Joseph Ratzinger se había opuesto a las ambiciones europeas de Turquía. "Dijo que 'no somos un político, pero deseamos que Turquía entre en la UE'", declaró a la prensa Erdogan antes de partir para la cumbre de la OTAN que se celebra hoy en Riga, capital de Estonia. "El mensaje más importante que dio el Papa fue hacia el islam, y reiteró su opinión de que el islam es pacífico y afectuoso", agregó este musulmán devoto. Responsables del Vaticano no estuvieron inmediatamente disponibles para comentar las declaraciones del Papa. Benedicto XVI viajó a Turquía con dos elementos en contra: su conocida oposición al ingreso del país en la Unión y la conferencia que pronunció en septiembre en la que muchos musulmanes dicen que insultó al islam. Él ha reiterado que fue malinterpretado, y no ha pedido disculpas. Turquía ha desplegado fuertes medidas de seguridad para la primera visita del Pontífice alemán a un país musulmán, con tiradores en los tejados de la terminal de llegadas y soldados en el aeropuerto. Unos 3.000 agentes patrullaban la capital turca para evitar cualquier protesta. Unos 50 funcionarios llevaron a cabo una protesta pacífica en el Directorio de Asuntos Religiosos, donde el Papa se reunirá con el principal alto cargo religioso del país. Turquía es un país de mayoría musulmana pero oficialmente secular.

FRASES CONCILIATORIAS

"El alcance de esta visita es el diálogo, la hermandad, un compromiso para el entendimiento entre culturas, entre religiones, para la reconciliación", dijo el Pontífice a los periodistas a bordo de su avión antes de despegar de Roma. Erdogan le dijo al sentarse con él: "Estamos encantados de verle. Su visita llega en un momento de creciente importancia para el diálogo entre las civilizaciones". La visita del líder espiritual de los 1.100 millones de católicos del mundo iba a ser principalmente un acontecimiento católico, pero ha adquirido otras repercusiones, como las relaciones entre Occidente y el islam, entre los católicos y los musulmanes y las aspiraciones turcas a entrar en la Unión Europea. Más de 20.000 manifestantes musulmanes se concentraron el domingo en Estambul contra el viaje bajo cánticos de "Papa no vengas", pero Benedicto XVI dijo que espera encontrar una buena acogida. Tras reunirse en Ankara con el presidente de la República, Ahmet Necdet Sezer, el Papa visitará un lugar cercano al puerto del Egeo de Izmir donde se cree que vivió y murió la Virgen María. Y en un gesto a los musulmanes, Benedicto XVI también visitará la famosa Mezquita Azul de Estambul.

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